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Cuando soltar también cuesta: maternidad, ansiedad y GATEKEEPING materno

Una reflexión íntima sobre esa sensación tan común —y tan poco nombrada— de creer que nadie cuidará a nuestros hijos igual que nosotras. A través de una experiencia cotidiana, este artículo pone palabras al gatekeeping materno, la carga mental y la dificultad de confiar, delegar y darnos espacio en la maternidad.

Después de muchos meses, ayer fui a la peluquería. Di a luz hace 3 meses y medio y tengo

otra hija de 19 meses. Aun doy el pecho.

En el coche, de camino al sitio, me invadió una presión que me nacía en el pecho. Pensé: “si te

nace en el pecho es ansiedad, ¿no?, ¿Por qué tienes ansiedad?”.

Entonces empezó un dialogo interno que más o menos fue así:

      - ¿Por qué será? ¿Por la separación de mi hijo pequeño?

      - Al final, llevo tres meses sin separarme de él y, como he comentado, le estoy dando el

         pecho.

      - ¿Puede ser que el hecho de no poder darle el pecho ese ratito que estaré fuera de casa

          y hacer que mi marido le dé un biberón me haga sentir mal?

      - Aunque sea de mi leche a lo mejor no la quiere y estará estas horas que yo esté fuera

         sin comer.

      - ¿Y si mi marido no sabe preparar el biberón? Se lo enseñé, ¿no?

      - No sé si estuvo muy atento cuando se lo conté...

      - ¿Qué pasará si no prepara bien el biberón?

      - Y, ¿si es por eso? ¿Y si esta sensación es porque no creo que mi marido sea capaz de

          lidiar con el cuidado del bebé?

      - Claro porqué encima son dos. ¿Qué pasará empieza un berrinche doble? ¿Qué hará mi

          marido? ¿Cómo lo gestionará?

      - Pero... ¿A caso mi marido no puede hacer lo mismo que yo haría? Si, ¿no?

      - Lo único que no tiene pecho...

      - ¿Por qué pienso esto? ¿Todas pensaremos igual o soy sólo yo?

Esta sensación de que nuestra pareja no lo va hacer igual de bien que nosotras, no ocurre en

mujeres aisladas. Es algo que sentimos la gran mayoría de mujeres.

De hecho, en 1999, dos investigadores le pusieron el nombre de gatekeeping materno.

Literalmente, gatekeeping significa hacer de guardián de la puerta, es decir controlar quien

entra, quién participa o quien pasa por la “puerta” (Allen y Hawking, 1999).

En el sentido figurado del término, es cuando una madre, de forma consciente o inconsciente,

controla, limita o supervisa excesivamente la participación del otro progenitor – normalmente el

padre – en el cuidado de los hijos.

La mayoría de veces este sentimiento no nos ayuda. Se transforma en:

      - “Déjalo, ya lo hago yo”

      - “Así no se baña al bebé”

      - “No sabes vestirlo...”

Muchas no sabemos que esto existe y eso puede hacer que los actos que implica nos dañen no

solo a nosotras, sino a terceras personas. Pues, por ejemplo, no nos daremos espacio a

nosotras mismas, no compartiremos la carga de la crianza...

No es algo que hagamos con mala intención. A veces viene por presión social, ansiedad,

perfeccionismo, miedo a que algo salga mal o la creencia que nos han inculcado de que “una

buena madre tiene que encargarse de todo”.

La mayoría de mujeres no entienden este sentimiento, pero ponerle nombre y conocer de su

existencia puede ser sanador.

¿Sientes que te ha pasado alguna vez?