Matrescencia

No vas a dejar de ser tú, pero jamás volverás a ser la misma.

Nadie te cuenta que cuando seas madre, aunque externamente parezca que eres la misma, internamente nunca vas a ser igual que antes.

En este artículo te contaré algo que hará que entiendas muchas situaciones, sentimientos y pensamientos que vives desde que eres madre, por fin, cobren sentido.

Lee hasta el final porque tengo una propuesta para ti.

Desde que eres madre: ¿Cuántas veces has olvidado de lo que estabas hablando? ¿Has perdido algo y lo has encontrado en algún sitio extraño, como las llaves en la nevera? ¿Te has mirado al espejo y no te has reconocido?

La respuesta a todas estas dudas y olvidos es: la MATRESCENCIA. Y te preguntarás qué es esa palabreja que se parece a adolescencia… Pues la verdad es que son bastante parecidas.

El término matrescencia se usó por primera vez en los años 70 por Dana Raphael. Esta antropóloga estadounidense inventó esta palabra para poner nombre al “tiempo en que una mujer se convierte en madre.”

Este periodo de tiempo desde que te quedas embarazada hasta bastante después de dar a luz necesitaba un nombre pues en él sucedían muchos cambios en las mujeres. Y ya no solo físicos, sino emocionales, relacionales e incluso cerebrales.

Aquí quiero que hagas una reflexión y notes el paralelismo entre matrescencia y adolescencia. Te dejo un minuto…

La adolescencia transforma la niña en adulta. Pues la matrescencia transforma la mujer en madre.

A mí siempre me gusta poner el ejemplo de un Pokémon. Y ahora no me digas que no sabes que son. Si no lo sabes googléalo. Un Pokémon al nacer es pequeño, indefenso y tiene poca fuerza. A medida que va creciendo se va transformando en más fuerte y poderoso. Pues la adolescencia y la matrescencia son lo mismo.

Alguien que lo explica mucho mejor que yo y mi horrorosa metáfora de los Pokémon es la doctora Susana Carmona. Ella es neurocientífica y lleva muchos años investigando todo esto con estudios de neuroimagen. Hace resonancias magnéticas (fotos) de los cerebros de las mujeres antes y después de ser madres. Y lo que ha encontrado es que el cerebro materno cambia de estructura.

Concretamente, algunas zonas del cerebro se reducen. Y esto, aunque suene mal es algo bueno: es como si tu cerebro se estuviera especializando. Se está volviendo experto en una cosa muy concreta: entender a tu bebé, y saber qué necesita en cada momento.

¿Y esto cómo responde a mis preguntas?

Explica esas llaves en la nevera. Esa sensación de estar siempre alerta… Y explica esa sensación tan común de la que nadie habla: el mirarte al espejo y no reconocerte del todo. Seguir teniendo tus rasgos, tu humor, incluso alguno de tus gustos de antes… pero notar que algo, por dentro, ya no es igual que antes.

Durante mucho tiempo esto se ha relacionado con algo negativo. ¿Cuántas veces habéis escuchado o dicho: desde que soy madre tengo el cerebro frito o atrofiado? Incluso algunas mujeres creen que esto puede ser una depresión posparto… Pero no es que algo no vaya bien. Es que tu cerebro ha vivido uno de los cambios más grandes de tu vida y lo estás aceptando.

Y aquí está el problema. Nos preparan para el parto. Nos preparan para alimentar a nuestros hijos. Nos explican cómo debemos cuidarlo: su sueño, su crecimiento…

Pero nadie nos explica qué nos va a pasar a nosotras más allá de lo físico. Ni que nos cambiará la identidad ni que nuestro cerebro se transformará.

Y cuando no puedes poner palabras a algo que te está pasando, ocurren dos cosas. La primera es que te sientes muy sola porque parece que esto solo te pasa a ti. Y la segunda, es que nuestro cerebro intenta buscar explicaciones que no son las correctas: piensas que no estabas preparada, que algo está mal en ti o que deberías estar disfrutando más.

Cuando en realidad lo único que necesitas es información. Y herramientas para vivir este cambio sin perderte en el camino.

Y por eso te lo decía al principio: no vas a dejar de ser tú. Pero tampoco vas a ser exactamente la misma. Y las dos cosas son verdad al mismo tiempo.

No se trata de "recuperar" a la persona que eras antes, como si la hubieras perdido en algún cajón. Se trata de conocer a la mujer que eres ahora. Con partes de la de antes, sí. Pero también con partes nuevas, que no existían hasta que fuiste madre.

De esto hablamos en Maternidad con G: de entender la matrescencia no como un problema que hay que arreglar, sino como un cambio que se puede vivir con más herramientas y menos soledad.

Por eso he preparado una charla-taller online sobre matrescencia. Un espacio en directo donde te explico qué te está pasando por dentro, por qué te pasa, y te doy herramientas para vivir esta etapa sin perderte a ti misma. Y como es en directo, me podrás preguntar lo que quieras.

¿Quieres entender mejor todo lo que está cambiando en ti?

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